Taller del Maestro: Educación Continua

Durante algún tiempo hemos estado trabajando intensamente en el diseño y preparación de varios módulos instruccionales de educación continua. Después de haber detectado la necesidad de capacitación y formación permanente entre el profesorado de los institutos bíblicos hispanos/latinos de Estados Unidos de América, el Señor puso en nuestro corazón la idea conceptual de producir un programa de entrenamiento para maestros (de Escuela Bíblica, Insitutos, “CAMS”, “MIP”, entre otros programas o intituciones educativas) con cuatro temas principales : Raices o fundamentos de la educación cristiana, ministerial y teológica entre los hispanos de la Iglesia de Dios en USA; Métodos y técnicas de enseñanzas; Planificación; Evaluación y Currículo.

El desarrollo de este programa ha sido en equipo y bajo la aprobación de la Junta de USAMEH, así como llevamos a cabo todo trabajo que intentamos desarrollar en este depatamento nacional de la División de Educación. El equipo se compone de varios escritores y editores, a saber: Rev. Abigail Pacheco, Dra. Rosa Leila Acevedo, Prof. Melania Quispe, Dr. Enrique A. De Jesús, Dr. Esdras Betancourt, entre otros. También, tenemos consultores y editores como la Rev. Odaris De Jesús, Rev. Jennie López, Rev. Manuel López, entre otros. El Rev. Rafael Ariel Vázquez, artista gráfico en “Pathway Press” (Casa de Publicaciones en inglés de la Iglesia de Dios), está ayudando como artista gráfico en conjunto con la hermana de la Rev. Quispe de la Iglesia de Dios en Perú. Además, se añaden todas las demás personas que nos apoyan con una palabra de consejo sabio, espiritual y profesional, o la coordinación de tantos detalles logísticos, como la secretaria Meraris Ferrer, lo cual es tomado en cuenta y apreciado durante todos los procesos de desarrollo de este tipo de iniciativas.

Agradecemos a los que han unidoa esta visión de comenzar a estructurar programas de educación continua, no sólo a los maestros, sino también dirigidos al desarrollo pleno del cuerpo ministerial pastoral, lo cual está en progreso en forma simultánea. Anhelamos vuestras oraciones.

Proyecto educativo 2016 en español de la Universidad Lee

Por: Prof. Alexander Steffanell, Ph.D.

El Departamento de Lenguaje y Literatura de la Universidad Lee invita cordialmente a participar de la Conferencia Anual Interdisciplinaria en Estudios Latinoamericanos e Iberos el 16 de abril de 2016. Esta conferencia unirá a estudiantes y profesores de una amplia variedad de disciplinas de nivel subgraduado (bachillerato universitario).

La conferencia se enfoca primeramente en los lenguajes, literatura y culturas de Latino América y España, aunque también se aceptarán presentaciones interdisciplinarias de áreas relacionadas que incluyan Servicio-Aprendizaje, Experiencias Interculturales, metodología de lenguaje foráneo, entre otros.

Este año 2015, también estamos invitando a estudiantes de escuelas de preparatoria (“High School”) cercanas a que participen en la conferencia. Estos alumnos son bienvenidos a observar presentaciones de nivel subgraduado universitario y mostrar sus propios proyectos de investigación en la los exhibidores de la Escuela de Lenguaje, Cultura y Literatura. Favor notar que este exhibidor pequeño consiste de una caminata por pasillos con mostradores de afiches (“posters”) que tomarán lugar durante la conferencia de nivel subgraduado.

Favor de enviar un resumen de aproximadamente 250 palabras en formato de documento de “MS-Word” que identifique claramente los objetivos del trabajo de investigación, la justificación o “rationale” del estudio, y los resultados (en el caso en que aplique). Ya que reconocemos que no todos los trabajos estarán completados para abril, se aceptarán “trabajos en progreso”. Envíe su propuesta/resumen vía correo electrónico a asteffanell@leeuniversity.edu para marzo 28, 2016. Incluya su nombre, afiliación de su institución, y su dirección de correo electrónico así como también una breve biografía y cualquier medio tecnológico que necesita para su presentación. Todas las presentaciones ocuparán un límite de 10-12 minutos como límite.

Los resúmenes y papeles pueden ser presentados en Inglés, Portugués, Español o Francés. Ya que una de las metas es unir a estudiantes subgraduados y profesores, los trabajos con co-autores entre los estudiantes subgraduados y profesores serán considerados. Se requiere una cuota de registro de $10.00 si usted va a presentar algún trabajo; esta tarifa incluye el costo de desayuno y almuerzo.

Para información adicional puede comunicarse a:

Alexander Steffanell
Profesor Asociado de Español
Departamento de Lenguaje y Literatura
1120 N Ocoee Street, Cleveland, Tennessee  37311
Teléfono 423-614-8216; Fax 423-614-8209
asteffanell@leeuniversity.edu

Otro logro en Ministerios Bethel Internacional de la Iglesia de Dios

El pasado lunes, 7 de diciembre del corriente año Ministerios Bethel Internacional estuvo celebrando una graduación más del grupo de aproximadamente 160 estudiantes de su Academia Ministerial y Teológica local. El pastor general de la Iglesia de Dios con aproximadamente 5,500 miembros en Estados Unidos más otros cuantos miles en Latino América, el Obispo Byron Straube y su esposa la pastora Rosa, presiden la Academia que sirve como semillero de capacitación y consolidación de liderazgo para cumplir con su visión extraordinaria de plantar cada vez más iglesias y así extender el Reino de Dios.

Este servidor tuvo la oportunidad de compartir una reflexión bíblica fundamentada en la porción bíblica de Hebreos 12:1, enfatizando la frase de que hay que correr con paciencia esta jornada ministerial. Además de representar a la División de Educación de la Iglesia de Dios en el evento, tuve la oportunidad de hacer la proclamación oficial de graduación de acuerdo con el protocolo ceremonial de la Academia local.

Por este medio agradecemos a los pastores generales Straube y a su personal pastoral y secretarial por toda la hospitalidad brindada. También, por permitirme gozarme del logro tan admirable al observar una cosecha tan hermosa de líderes, pastores y ministros que valientemente correrán con la visión de proclamar con inteligencia y espiritualidad firme en el Señor Jesucristo la buena noticia de que el Reino de Dios se ha aproximado a las gentes. Felicitamos de todo corazón a los graduados y les instamos a que sigan hacia adelante mirando a Cristo como “el único blanco de la soberana vocación.”  

Mejor educarse que...

Mejor educarse que…

En cierta reunión celebrada hace varios años atrás, se estaba ofreciendo un resumen de progreso de varios ministerios. Uno de los ministros que informaron, habló con diligencia, pasión y muy organizadamente. Uno de los miembros, con bastante preparación académica, le dijo lo siguiente al informante: “la letra mucha letra mata…” Supuestamente, este miembro se estaba basando en el versículo de 2 Corintios 3:6 donde el apóstol Pablo se refiere a otro asunto totalmente diferente según el contexto del libro bíblico citado a medias. Tal parece que era más una crítica no constructiva sino descontextualizada de las Sagradas Escrituras que una expresión sabia y prudente. En vez de servir de motivación y dinamismo en el Señor, lo que se percibía era un ambiente de desconocimiento e ignorancia.

La dinámica anterior trae a mi memoria un adagio que mis abuelos y padres referían con frecuencia: “La ignorancia es atrevida”. Recuerdo que enfáticamente me estimulaban a prepararme académicamente hasta lo más altos niveles que pudiera alcanzar ya que ellos no tuvieron la misma oportunidad ni recursos. Mientras crecía, fui tomando conciencia acerca de la exhortación amorosa y sensata de mis predecesores. Sin embargo, escuchaba lo contrario, aún desde muchos “púlpitos”. A pesar de todo obstáculo psíquico o espiritual que muchos intentaron infundir, finalmente “las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos”. Esto ocurrió cuando decidí escuchar la voz firme y dulce del Espíritu Santo que me encomendaba a estudiar en la universidad; posteriormente, en el Seminario; actualmente, en la finalización de un doctorado en educación de la Universidad Complutense de Madrid. Todo ello lo digo no por vanagloria; sino más bien como una palabra de ánimo a jóvenes y adultos latinos que declara: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si yo lo pude lograr en Dios aunque siendo pobre y saliendo de un lugar que ni la policía se atrevía a entrar debido al alto nivel de incidencia criminal que prevalecía en la comunidad, tú también puedes en el Señor.

El Libro Sagrado dice en Eclesiastés 7:11-12 (RV1960) que “Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.” Es cierto que todo es vanidad en la vida, todo es pasajero según Qohelet, el predicador del libro. Por otro lado, también es menester que nos gocemos en el fruto de nuestro trabajo en el Señor, donde la sabiduría es mejor que la fuerza y que las armas de guerra; donde la ley de Dios (la letra) es más dulce que la miel que la que destila del panal de la abejas. Es aquí donde podemos declarar que la ignorancia, aunque es gratuita y al alcance de los perezosos, puede acarrear consecuencias funestas, mucho más costosas que cualquier educación que procuremos.

En pleno siglo 21, algunos se surten de excusas artificiosas para no salir de la ignorancia. Unos dicen que la educación es costosa. Otros, se refieren a ella como si de un espíritu demoníaco se tratara. Pero los que servimos a un Dios vivo, conocedor de todas las cosas, no somos como los que retroceden en sus propios pensamientos o excusas. Nosotros, debemos ser “como los que sueñan” en Cristo. Nosotros, debemos procurar la sabiduría de Dios, especialmente en medio de tiempos tan difíciles como los actuales. Nosotros, debemos prepararnos y educarnos a pesar de todo. Mejor es educarse de acuerdo con la voluntad de Dios que ser desconocedores y cavilar confusos acerca de lo que seremos o lo que haremos con lo que creemos saber.

– Por Enrique A. De Jesús

Currículos: Discipulado y Evangelización Hispana/Latina

Alternativas curriculares

El currículum es el proyecto de vida y cultura que toda institución u organismo educativo diseña, organiza e implementa. Uno de los elementos que componen el currículum consiste de los libros de textos a utilizar en cada curso. Durante algún tiempo, hemos estado revisando este elemento en el Proyecto Nacional de Educación para los Hispanos/Latinos de la Iglesia de Dios en Estados Unidos y Canadá.

El curso al que estamos haciendo referencia en este número del boletín es el de Discipulado y Evangelización Hispana/Latina. Esta materia es electiva. El instituto bíblico tiene la prerrogativa de ofrecer, ya sea, este curso o el de Plantación de Iglesias. Los libros de textos requeridos y los complementarios están citados en el Manual del Proyecto Nacional de Educación Hispana del Departamento Nacional de Educación de la Iglesia de Dios, USAMEH.

Todo currículum debe ser relevante, que atienda a las necesidades de capacitación y educación de las gentes en sus propios contextos. Consecuentemente, vamos a incorporar dos libros de texto requeridos en el curso de Discipulado. Consisten de dos guías prácticas de discipulado: una está dirigida a recién convertidos, y la otra es útil para consolidar a los creyentes en los fundamentos de la fe en Cristo. Un aspecto digno de resaltar es que han sido redactadas, diseñadas e impresas por un pastor líder veterano de la Iglesia de Dios, en Honduras y en Estados Unidos, el obispo Florentino Luna. El Rev. Luna es pastor de una de las iglesias más crecientes de la Región Noroeste Hispana, la Iglesia de Dios en San Leandro, California. El ministerio del pastor Luna ha sido clave en la formación de grupos de hogar que centralizan sus enseñanzas y formación cristiana en el discipulado bíblico.

Para más información y pedidos puede referirse a:

105 Dutton Ave. San Leandro, CA
Tel. (510) 913-4897


Para más información sobre oportunidades académicas y educación ministerial en la Iglesia de Dios visite www.usameh.org, la división de educación hispana de la Iglesia de Dios en los Estados Unidos y Canadá. También puede llamar via nuestra línea telefónica directa, +1 (423) 478-7231 [Horarios de oficina: Lunes a viernes, 8 AM – 5 PM].

Hasta llegar al final

Hay un cántico espiritual que cita la expresión “hasta llegar al final”. Este pensamiento está relacionado con el propósito completar la tarea o la obra que uno ha comenzado a hacer. Al comenzar un trabajo, muchas personas concentran frecuentemente su interés y esfuerzo en la primera etapa tomando como criterio de éxito el producto final que esperan obtener. Sin embargo, a menudo se olvidan los procesos, o sea, el cómo se va a realizar la tarea lo cual le resta efectividad a la comprensión del significado de lo que se está haciendo. En ese sentido, se le presta mucha más importancia al producto final que a las posibles maneras alternativas de cómo progresar en el aprendizaje.

Lo anterior se confirma en la declaración que Dios emitirá hacia aquél que en el Día del Juicio Final haya vivido con una identidad santa dando mucho para la gloria de Dios. La misma cita: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor (Mt. 25:23, RV). Lo que verdaderamente habla positivamente acerca de lo que hemos hecho en el Señor es cumplir Su propósito hasta llegar al final. Esto es un reflejo de nuestra innegociable fidelidad a Dios. Terminar bien lo que Dios nos ha encomendado a hacer implica un aumento de la responsabilidad y el compromiso. Si completamos nuestra tarea de manera obediente a la Palabra de Dios, entonces obtendremos la evaluación de “bien”. Dios nos bendecirá aun de manera más abundante, dependiendo si hemos hecho las cosas en fidelidad a Él y sus principios de vida santa, pura, agradable ante Él.

Por eso, hay que terminar lo que empezamos. Hay que culminarlo de la mejor forma. Además, la gente no recordará tanto lo que empezamos. Más bien, resaltará la calidad de lo que hemos finalizado. Cuando centralizamos nuestra acción humana en esta tierra desde el cumplimiento total de la voluntad de Dios en nosotros, entonces, llegará el momento crucial en que seamos hallados fieles delante de Él. Entonces, habremos construido conocimiento poniéndolo en práctica desde una identidad santa, para poder terminar bien lo que Dios nos ha permitido realizar.

Consecuentemente, felicitamos a todos los graduados de los institutos bíblicos, la Universidad Lee, el Seminario Teológico Pentecostal, de las instituciones asociadas a la División de Educación de la Iglesia de Dios alrededor de todo el mundo, y a los que terminaron su jornada de estudios en alguna otra institución académica. ¡Lo lograron! Han culminado esta etapa de sus vidas. Lo mejor está por venir.

– Por Enrique A. De Jesús

¡No más “Educastración”!

Me propongo hacer énfasis en uno de los tantos temas que abarca la educastración. La educastración es una palabra compuesta de “educación” que significa formar o instruir, y “castración” que hace referencia a la técnica quirúrgica destinada a retirar los órganos sexuales con lo que se impide la reproducción.

Así que uniendo estas dos palabras, este concepto apunta al tipo de formación académica recibida que inhabilita nuestra capacidad para fomentar ideas y la genialidad innata que todos poseemos por diseño. En otras palabras, pudiésemos decir que la educastración “MATA EL GENIO QUE HAY EN MI”.

Educar, (en forma simplificada) significa instruir en conocimiento. En la Palabra de Dios se establece una responsabilidad a los padres de instruir al niño en su camino. Todos merecemos y debemos ser educados. Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso tanto en palabras como en acciones. El apóstol Pablo fue educado a los pies del famoso maestro Gamaliel. También Pablo amonesta a Timoteo a que recuerde sus enseñanzas que desde niño recibió.

¿En qué formas somos educastrados?

Hoy día, diversos sistemas educativos han limitado el potencial de muchos niños encerrándolos en un currículo predeterminado impidiéndoles a su vez maximizar su creatividad. Se dice que el 98% de los niños son esencialmente “genios” en potencia. A lo que cabe preguntar: ¿En qué momento perdimos la genialidad?

Podemos observar que uno de los problemas que encontramos hoy día y al cual deseo hacer especial énfasis es la alta incidencia de analfabetismo. El concepto “Analfabeta” viene de una palabra griega compuesta por la partícula “a” que significa “sin”; y las letras Alfa y Beta las cuales son las primeras letras del abecedario griego; literalmente significa: “Sin Alfa y sin Beta”. Existen diferentes formas de analfabetismo, entre ellos: el absoluto, el gramatical, el tecnológico y el funcional.

Cuando mencionamos el analfabetismo absoluto, hacemos referencia a la incapacidad para leer y escribir. Es alarmante la estadística que estima en más de 850 millones la cantidad de analfabetos absolutos entre la población mundial, de los cuales el 98% vive en países en vías de desarrollo, y un 12% es atribuido a América Latina. Por otra parte, también es considerado el analfabetismo gramatical, el cual hace referencia a la incapacidad de escribir de acuerdo a las reglas de ortografía, Ej. gente que escribe burro con “v” o asno con “h”. De igual forma, se incluye el analfabetismo tecnológico que hace referencia a la incapacidad de utilizar nuevas tecnologías en la era digital, ya sea por prejuicio, pereza o falta de interés. Y por último, también hacemos mención a lo que se denomina como el analfabetismo funcional, el cual señala la incapacidad de un individuo para construir ideas y desarrollar criterios con base a su comprensión de lectura, es decir, son personas que saben leer y escribir pero carecen de una estructura analítica y crítica sobre lo que se estudia. No son capaces de formar frases e interrelacionarlas, de ahí que no pueden seguir instrucciones por escrito aunque saben leer de forma mecánica. Personas que incluso han obtenidos altos grados o niveles académicos, pero a la hora de ejercer y poner en práctica sus conocimientos, dan la impresión de que no entienden o incluso no conocen su función. No podemos permitir que la falta de educación continúe afectando el alto porcentaje de nuestra población. Un ejemplo de analfabetismo funcional lo encontramos en el capítulo ocho del libro de los Hechos, en el caso de Felipe y el etíope:

“Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo (el eunuco) ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentare con él.”

Restauremos la educación

Jesús es el ejemplo máximo como educador. No cabe duda que el mejor educador de todos los tiempos fue Jesús de Nazaret! Si miramos su ministerio desde una perspectiva educativa, podríamos decir que su ministerio se basó en la educación. Se dice que por tres años y medio educó y transformó un grupo de hombres analfabetos (aunque no todos) y disfuncionales, en grandes maestros de su Evangelio. Tal fue su impacto en la gente, que aun después de su muerte, la gente reconocía que en el pasado ellos eran hombres sin letras y del vulgo (Hechos 4:13).

Los analistas estiman en términos de porcientos que el Ministerio de Jesús era 10% de milagros y sanidad divina y un 90% de enseñanza. ¿Por qué la enseñanza? Porque las religiones del tiempo de Jesús habían educastrado a la gente. Esto se ve ejemplificado en el discurso del Sermón del Monte.

Los neurólogos descubrieron un fenómeno que se conoce como neuroplasticidad mediante el cual cada vez que aprendes algo, tu cerebro cambia. Es interesante que la neurociencia confirma que para formar nuevos criterios y cambiar una vieja estructura de pensamiento se necesitan 10,000 horas. Veamos: ocho horas por día, sumaron exactamente tres años y medio; ese es el tiempo que estuvo Jesús educando a sus discípulos. Es decir, Jesús, los liberó de la educastración religiosa.

A modo de conclusión, les cito lo que el rey Nabucodonosor utilizó como criterio a la hora de escoger los jóvenes que estarían con él en el palacio:

“Asegúrate de que sean instruidos en todas las ramas del saber, que estén dotados de conocimiento y de buen juicio y que sean aptos para servir en el palacio real. ENSEÑA a estos jóvenes el idioma y la literatura de Babilonia”. Daniel 1:4 (NTV).

– Por Dolly S. Muñiz

El valor de los estudios teológicos

Recientemente, estaba escuchando a dos egresados de una universidad teológica hablar acerca de sus respectivos planes de estudios posgraduados. Hablaban de posibilidades, intereses, campos de estudio, y no podía faltar en la charla la discusión sobre los costos. Entre todos los argumentos que se dialogaron, uno de ellos expresó que se debe estar muy decidido a proseguir con la carrera ministerial si no se está becado, pues la cuantiosa deuda perdurará prácticamente para el resto de la vida, y como la jornada ministerial no persigue el propósito de lucrarse, a duras penas alcanzaría para asumir esa responsabilidad financiera.

Este es un debate que se puede seguir fraccionando ya que existen innumerables factores que pueden influir o cambiar las circunstancias del estudiante prospecto. Pero, continúa permeando una realidad innegable: estudiar es costoso. Y en términos ministeriales, dado que el ministerio en esencia no es para el lucro (y sé que eso es un tema muy amplio, intrincado y definitivamente para otro foro), realmente hay que considerar si el compromiso económico es algo que valga la pena cuando se vive dedicado por entero a la obra del Señor. Me parece que puedo escuchar a muchos buenos ministros suspirar “a fin de cuentas el mucho estudio es fatiga de la carne”. Sin embargo, este asunto es mucho más complicado como para reducirlo meramente a la esfera económica. Podemos hablar acerca de la fe, que sirve como fundamento para algunos cuando dicen con gran entusiasmo: “Dios proveerá según sus riquezas en gloria”, lo cual se confirma cuando se asume el reto de continuar con los estudios a pesar de todo. Entre otros factores influyentes de la decisión de cursar estudios teológicos, podemos hablar acerca de la necesidad de tener más oportunidades de becas, o de tener más programas diversos y propuestas de asistencia financiera que se ajusten a aquellos que ya se dedican por completo a una obra ministerial. Y en este momento, quiero resaltar que de ninguna manera estoy implicando que tales programas y oportunidades no existen, como tampoco pretendo criticar los ofrecimientos existentes. Me refiero más bien que a pesar de la diversidad de oportunidades y programas que puedan existir, siempre existe candidatos con gran potencial que no cualifican para los mismos.

Examinemos ahora el asunto de si vale o no la pena estudiar a pesar de las atenuantes antes mencionadas. Secularmente, se nos motiva a proseguir carreras de estudio prolongadas que tienen potencial de remunerarnos económicamente. Esas carreras, por supuesto, son sumamente costosas. Se suman préstamos sobre préstamos con la “conveniencia” de comenzar a pagarlos unos cuantos meses después de haber culminado los estudios bajo la idea (ilusa) de que ya para ese tiempo se ha alcanzado un empleo a la altura de los estudios que se han completado, y que subsecuentemente le han permitido acumular un buen ingreso. Por otro lado, hay quienes prosiguen estudios de posgrado sin pensar en la remuneración económica, sino más bien en la satisfacción vocacional. Hay personas que han escogido carreras dedicadas al servicio comunitario o a causas humanitarias que realmente no les conducen al lucro, sino a tener lo suficiente para vivir justamente. Podríamos hacer referencia a muchos otros casos y ejemplos. Entre ellos, tenemos a los ministros dedicados completamente a la obra, cuya motivación no consiste en las presiones o causas sociales, ni en el lucro personal, ni en el estándar que puedan alcanzar con los títulos obtenidos (nuevamente, existen innumerables variables y casos que se alejan por completo de este cuadro). Hablo de los siervos de Dios con un corazón genuino; personas cuyo legítimo interés es dar a conocer el plan de salvación de Jesucristo a toda criatura, en cualquier contexto donde Dios les llame, a pesar de toda situación limitante. Quienes hemos reconocido la indisputable verdad de ese maravilloso plan y única vía de reconciliación con Dios, sabemos que no hay costos que puedan ser escatimados para cumplir tal cometido, pues el mismo vale la vida misma.

La expresión anterior no tiene la intención de un sonar poético. Al igual que cuando Jesús dijo que todo el que quiera ir en pos de Él debe tomar su cruz y seguirlo, tampoco fue una expresión poética. La cruz es sinónimo de vergüenza, de sacrificio, y de muerte. Realmente, hay que estar dispuestos a renunciar a todo para ser aptos para llevar a cabo el sagrado llamado que hemos recibido. Personalmente, opino que en tanto sea factible en la realidad presente de un ministro el poder continuar con sus estudios, definitivamente es algo que debe hacerse. Mientras más eficaces sean nuestros ministerios, más efectivos serán nuestros esfuerzos. Además, los estudios son de gran ventaja, sobre todo por los retos que nos presenta la actual sociedad y el estado moral en que se encuentra. Nuestro mensaje no puede ser tautológico, excéntrico ni rígido. Debemos ser capaces de proveer respuestas y soluciones Bíblicas tangentes a los problemas más complejos de la decadente humanidad, tomando en consideración los giros y vueltas históricas, sociales y culturales.

Por eso, la preparación académica formal se convierte de esta forma en un portal que nos permite tener un mejor alcance, una mayor comprensión, no sólo de la Palabra de Dios, sino también de la audiencia a quien va dirigida. Entonces, regresando a la pregunta inicial, ¿valdrá la pena (y el gasto de dinero) poder tener la oportunidad de ser más efectivos, de tener un mayor alcance y de poder impactar a un mayor número de personas? No se puede añadir más que concluir que a fin de cuentas es un asunto de valorización personal. Prosigamos al blanco capacitándonos cada vez más y mejor para la gloria de Dios.

– Por Valerie Hernández