Proclamadores de vida

Por Enrique A. De Jesús

El pecado acarrea condenación y muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Antes estábamos muertos en delitos y pecados, pero ahora que hemos tenido un encuentro personal con el Redentor de la humanidad, nos ha reconciliado con Dios, ha traído paz y esperanza. Él prometió acompañarnos “todos los días y hasta el fin del mundo.

En esto consiste el destino final prometido a los que son fieles a Dios, en que reconociendo al Hijo de Dios como el Ungido enviado por el Padre celestial para perdonar todos los pecados, somos nacidos de nuevo por el agua y el Espíritu de Dios. La operación de limpieza de corazón y santificación continua efectuada por el Espíritu Santo nos hacen aceptables delante de Su presencia. De esta manera, le podemos proclamar tal y como Jesús le llamaba con cariño, además de respeto reverencial, “Abba Padre” (i.e., amado o querido Papito Dios). Igualmente, somos empoderados por Su presencia y autoridad para proclamar el mensaje de salvación y vida nueva en Cristo Jesús Señor nuestro.

Es interesante el hecho consistente en que si nosotros no cumplimos con tan Gran Comisión que nos ha sido delegada por gracia divina, entonces, hasta las piedras podrían hablar (Lc. 19:40). Esto no se refería literalmente a la acción de piedras emitiendo voces o clamores; más bien se refiere a un testimonio simbólico que destila de los monumentos de piedra que el pueblo escogido por Dios dejaba en algún lugar. Dicho testimonio mostraba dónde el Señor se les había revelado con algún prodigio, maravilla o milagro, o algo maravilloso que Dios había permitido construir para su gloria y honra.

En forma paralela a las piedras, la misma naturaleza sirve como instrumento de Dios para testificar de Su plan de amor en rescate de la humanidad. Esto se puede observar en la duración de las estaciones anuales del invierno y la primavera. Según el punto de vista astronómico de una enciclopedia libre en internet (i.e., Wikipedia), el solsticio de invierno se ubica en el hemisferio norte comenzando aproximadamente el 22 de diciembre y culminando con el equinoccio de verano el 21 de marzo; y en el hemisferio sur sería entre el 21 de junio hasta el 21 de septiembre.

Como hemos visto anteriormente, en ambos hemisferios la transición de la estación o época de invierno a primavera es de tres meses. El numera 3 tiene un significado importante en la numerología teológica judía. Algo que es realizado tres veces es considerado como permanente (el concepto aquí es Jazaká). El numeral 3 representa permanencia y estabilidad. También significa paz e integración representando la unión entre el 1 y el 2. Son tres las personas divinas de la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son tres las dimensiones que componen la integridad del ser humano: alma, cuerpo y espíritu. Fueron 3 los días que el cadáver de Jesús estuvo en la tumba. Fueron 3 los días de cumplimiento en que el Hijo de Dios resucitó entre los muertos. Consecuentemente, pienso que la misma naturaleza parece esperar, clamar y testificar ardientemente del momento en que la gloria de Dios, preparada para los redimidos, se manifieste en sus hijos (Ro. 8:18-22).

Es curioso cómo Dios, el soberano, dueño y Señor Creador del Universo, hizo todo de tal manera que expresara de su amor sublime por todos nosotros. La misma naturaleza sirve a los propósitos de la misión divina de exaltar, adorar, y testificar de la fidelidad de las promesas del Creador para todos los que le reciban en su corazón.

Me parece que no podemos permitir que sólo la naturaleza o las piedras testifiquen del plan redentor de nuestro Dios. No podemos permitir que nada ni nadie nos quite nuestra encomienda dada por Dios. En este tiempo, no podemos darnos el lujo que otros hagan lo que Dios nos ha llamado a hacer: “Id por todo el mundo y predicad este evangelio a toda criatura…” (Mr. 16:15); “…id, y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 18:19).

Si las piedras y la naturaleza son proclamadores del amor de Dios, cuánto más nosotros debemos cumplir con la misión de Cristo para su iglesia…En este mes en que se avecina la celebración de la Semana Mayor o Semana Santa, sirvamos al propósito de Dios, cumplamos su misión mientras estemos aquí, y vivamos fielmente ante Él como proclamadores de vida.

0 0 vote
Article Rating

Desde el Boletín

Subscribe
Notify of
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments