El Cambio es necesario

El cambio es necesario

Por Enrique A. De Jesús

Cuando algo o alguien actúa de manera diferente a la usual, se dice frecuentemente que ha ocurrido un cambio en su conducta u operatividad. Muchas cosas pueden cambiar. Por ejemplo, el ser humano puede cambiar su manera de pensar; su manera de vestir, su forma de comportarse frente a las personas (dependiendo quiénes sean), entre otras posibilidades. En ocasiones, el cambio puede ser intencional o puede ser incidental, o sea, a consecuencia de algún evento particular que marca la urgente, necesaria o esperada redirección cara a asuntos desafiantes de la vida.

Recientemente, varias zonas del Caribe y Estados Unidos de América han experimentado huracanes. Para los que hemos estados monitoreando su trayectoria y función, el huracán es un fenómeno natural que representa una amenaza aparente para las personas que lo experimentan. Hemos visto en las noticias las consecuencias funestas y dolorosas provocadas por el embate de los huracanes que ha transcurrido por las ciudades de Houston, estado de Texas, las islas del Caribe, y el estado de Florida, inclusive de otras áreas circunvalantes. Para los que hemos estado en zonas donde han pasado huracanes, el ambiente parece desolador, desesperanzador y aterrador.

Por otro lado, el huracán provoca varios cambios en el entorno por donde pasa. Dichos cambios son necesarios y casi nunca se aprecian porque la mayoría de las personas o desconocen sobre el tema o no pueden ver físicamente sus implicaciones. Una noticia del “Weather Channel” (Canal de televisión sobre el clima) menciona varios ejemplos sobre los cambios necesarios y positivos de un huracán: 1) Los vientos llevan lluvia a áreas que están peligrando por sequía; 2) Deshacen bacterias y algas rojas oceánicas (i.e., son unas plantas tóxicas que dañan la salud de las personas, los peces, aves, entre otros organismos); 3) Provee balance al calentamiento global (ayudan a que los glaciares no se derritan, traen equilibrio movilizando el calentamiento ecuatorial); 4) Abastecen barreras de arena para las islas; 5) Abastecen y distribuyen semillas de plantas para las tierras. Estos ejemplos son unos pocos pues la lista no es limitada.

En mi intento por contextualizar lo previo, el cambio es necesario cuando algo no está funcionando en la iglesia o el ejercicio de los ministerios. A lo largo de los 34 años de ministerio que Dios me permitido disfrutar para la gloria de Su nombre, he escuchado muchos discursos, conferencias y foros cuyos objetivos principales apuntan hacia la realización de un cambio en alguna dinámica ministerial. Por ofrecerles un ejemplo concreto, durante muchas décadas se ha estado funcionando en muchas iglesias (no en todas) el paradigma de evangelización de transmigración. Esto consiste básicamente en hacer eventos especiales dentro de los templos, invitando a personas que ya conocen a Cristo como Salvador personal, y que en su mayoría son miembros de otras congregaciones. Después de la actividad, muchos de estos miembros, se mueven a una iglesia que supuestamente se está plantando en cierto lugar.

De repente, se planta una iglesia con miembros de otras, resultando la evangelización en una de transmigración de membresía en vez de un proceso de verdadero rescate de almas perdidas sin esperanza ni salvación. “De cierto, de cierto os digo” (Jesucristo en la Santa Biblia) que realmente no se ha cumplido con la Gran Comisión, ni se ha plantado una nueva iglesia. Esto denota la necesidad de un cambio de pensamiento, de sentir, y de acción para cumplir dicha Gran Comisión.

Aunque podría parecer un poco radical mi ejemplo anterior, es una realidad innegable en muchos contextos, particularmente de Estados Unidos. Si embargo, esta breve reflexión nos lleva a reiterar y confirmar que hace falta un cambio en nuestros paradigmas tradicionalistas, los que no funcionan. El huracán parece algo indeseable y que hasta muchos piden la oración para que se disipe. No obstante, verdaderamente es un mal necesario que traerá renovación y balance.

De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo dijo que era necesario que sus seguidores, creyentes, ministros, e iglesia pasaran por diversas pruebas para que nuestra fe sea perfeccionada como el oro y aprendamos a depender de Él enteramente y para siempre. La dinámica de las pruebas y las tribulaciones sientan las bases para que en medio de la tormenta vemos el cambio positivo que Dios desea hacer en nosotros, nuestro entorno y su iglesia. ¿Con qué propósito? Para alcanzar al perdido con un testimonio verdadero de fe sencilla; para predicar con denuedo y solidez su Palabra; para libertar a los cautivos de corazón y espíritu, así como nosotros estábamos en el pasado cuando el Espíritu de Dios no habitaba en nosotros; para experimentar Su Año agradable (Lucas 4). Por tanto, culmino repitiendo, el cambio es necesario…

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